jueves, 13 de agosto de 2015

Yo solo: la importancia de la autonomía



He dedicado parte de mi último viaje a investigar el comportamiento de los niños en aeropuertos, en restaurantes, excursiones… y, para mi asombro, los que me sorprendieron fueron los padres.
Empecemos por el aeropuerto. Una familia (no española) se cruza mientras espero información de mi vuelo. Cada uno lleva su maleta. Y los niños, también. En este caso, un niño y una niña. Cada uno con su maletita y/o mochila.

En el restaurante. Mientras desayunaba en el hotel, observé la diferencia entre niños autónomos y niños dependientes. Os pongo en situación. Mi mesa estaba entre la de dos familias. En la primera, el niño iba detrás de sus papás con su plato, eligiendo lo que le apetecía desayunar (tostadas, mantequilla y mermelada de fresa, un trozo de bizcocho de chocolate y una taza de leche). Él mismo, bajo la supervisión de sus padres, lo iba poniendo en su plato. Una vez en la mesa, se untó la mantequilla y su mermelada, se comió el trozo de bizcocho y se bebió la leche. En la segunda familia, el niño (creo que eran de la misma edad) dependía de la mamá para todo. En este caso, él permaneció sentado en la elección de la comida. Fue la madre la que decidió qué iba a comer (un trozo de bizcocho y un tazón de leche). En la mesa, la madre le colocó el plato delante y le puso la servilleta para no mancharse Ella, con su croissant (recién hecho), tostadas, café… lo miró y le dijo: “Cómetelo todo”.  Curioso por el olor que desprendía uno de los alimentos que había elegido su mamá, le dice: ¿Qué es? Yo quiero. Respuesta de la madre: No, esto no te gusta. Cómete lo tuyo.

¿Por qué? ¿Por qué no dejó que probase un nuevo alimento? ¿Por qué decidió por él lo que iba a desayunar? ¿Por qué eligió el trozo de bizcocho? Seguramente, porque es lo que menos ensucia, lo más rápido y porque sabía que se garantizaba que se lo comería sin rechistar.
Con todo esto quiero decir que la mayoría de las veces y de manera inconsciente, les estamos negando a los niños su propia AUTONOMÍA. Ser autónomo significa saber lo que hay que hacer en cada momento. Genera confianza en uno mismo. Significa esfuerzo, seguridad, autoestima, ser responsable. CRECER. 

“YO SOLO”. Estas dos palabras tan insignificantes y que aparecen por primera vez entre los 2-3 años, están cargadas de entusiasmo, ganas de aprender, tienen confianza y autoestima. Si nosotros, los adultos las ignoramos (por prisa, comodidad…) estamos haciendo un flaco favor a nuestros pequeños. Un niño poco autónomo es un niño que requiere ayuda continua, con poca iniciativa, dependiente.


Desde el Aula de la Ratita propongo dejar a los niños probar , investigar, y que sean escuchados cuando nos digan aquello de: "YO SOLO".


2 comentarios:

  1. Me ha hecho mucha gracia el leer este post, porque yo también me dediqué en el último viaje que hice a fijarme en cómo actuaban padres e hijos. En cuanto a la autonomía, se podía ver la diferencia entre las familias mediterráneas y las del norte de Europa.

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