Envidia


"¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes!"
Miguel de Cervantes



Le ha llegado el turno a la envidia. Esta emoción ha sido acertada en la primeras sesión. ENVIDIA. Su ilustradora, Cynthia Orensztajn, ha hecho un trabajo magnífico. Los niños se han fijado es detalles como las cejas, el tamaño de los globos o la expresión de la boca. Así ha sonado.

Pero, ¿sabemos exactamente qué es?

La envidia en un fenómeno psicológico muy común que hace sufrir a muchas personas. Puede ser leve o intensa, simple o compleja, consciente o inconsciente... No hay envidia "sana". La envidia es un sentimiento doloroso de frustración por alguna carencia que, siendo nuestra, nos parece que los demás no tienen, por lo que sufrimos contra ellos, consciente o inconsciente, una gran hostilidad

¿Por qué?

La persona que siente envidia, es una persona insatisfecha que, con frecuencia, no sabe que lo es.  Por ello siente rencor contra las personas que poseen algo que él o ella también desea, pero no quiere o no puede desarrollar. Y, en lugar de aceptar sus carencias, siente odio y desea destruir a toda persona que le recuerda su privación. La envidia, es la rabia vengadora de quien en vez de luchar por sus anhelos, prefiere eliminar la competencia. Es por ello, por lo que la envidia es una defensa de las personas más débiles en cualquier sentido.

La envidia es parte inseparable de otra defensa neurótica, el narcisismo (el individuo experimente un ansia infatigable de destacar, ser el centro de atención, lograr valoración en toda circunstancia). La envidia atormenta y condiciona la personalidad, el estilo de vida y la felicidad.

No debemos confundir la envidio con los celos. La envidia desearía destruir al objeto espejo (el que nos recuerda nuestra privación). Los celos, por el contrario, desean conservar a toda cosa el afecto del otro/a. Ambos sentimientos pueden ir juntos a veces. 

Una personalidad madura y resolviendo las propias carencia hará que la envidia no tenga lugar. 


¿Cómo podemos ayudar a los niños?

La envidia puede ser originada por muchos motivos, pero además de eso, suele ser por la carencia de confianza en sí mismo y afectiva y que tiene que ser solucionada

Debemos evitar las comparaciones. No nos equivoquemos al pensar que los estamos motivando pues, en realidad, estamos ejerciendo presión al compararlos con compañeros, amigos o hermanos.

Podemos establecer metas que no estén basadas en nadie, sin que sientan las necesidad de ser cómo los demás. De no ser así, el niño tendrá el deseo de tener lo que tienen los demás y entonces, aparecerá la envidia.

Y,  ¿qué hacemos ante un conflicto entre amigos o hermanos? No tomar posición por un bando u otro. Los niños tienen que resolver sus conflictos menores, que lleguen a acuerdos, para que no sientan envidia y se sientan valorados todo el tiempo.

Pero si hay algo importante para resolver cuestiones de envidia es el amor y la atención a los hijos o alumnos. Como mencioné en una de las reuniones del trimestre, los niños necesitan que pasemos tiempo con ellos de forma individual. Leámosle un cuento, hablemos con ellos para interesarnos sobre su día... Escuchémosles. 

Es necesario hablar de la envidia. Hablar sobre los efectos secundarios que conlleva (ira, tristeza, frustración, rechazo). 

Aprender a canalizar los sentimientos. Esa es la tarea que tenemos pendiente con nuestros niños

Fuentes:
José Luis Cano Gil (Psicoterapeuta y escritor) http://www.psicodinamicajlc.com
guiainfantil.com

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