Frustración


"Es el malestar y el enfado que se producen cuando no consigues lo que te proponías o esperabas"

La frustración ha sonado el aula. Requiem for a dream, de Clin Mansell. Como la emoción de esta semana fue difícil de identificar a partir de la ilustración y, la palabra que le da nombre "frustración" era algo desconocida entre los alumnos, decidí darles una pista leyendo el final de la emoción anterior y que la habíamos trabajado, la decepción. Decía así: "Como ves, es prácticamente imposible no decepcionarse. No obstante, sí puedes evitar caer en la ___________". 

Inmediatamente, Gonzalo dijo: - Frustración. Un diálogo surgió.
- Correcto Gonzalo. Pero, ¿qué es la frustración?
- No sé seño. Sólo sé que la decepción terminaba con esa frase. Y que no tiene que ser una emoción positiva, buena. 

Como veis, cada vez me sorprenden más sus respuestas. Los niños ya son capaces de reaccionar emociones y de identificarlas en ellos mismo y en los demás. Es una maravilla. 

Hemos hablado en clase y comentado cuándo y por qué la hemos sentido. Todos nos hemos sentidos frustrados.


¿Qué es? 

Es una respuesta emocional común a la oposición, relacionada con la ira y la decepción, que surge de la percepción de resistencia al cumplimiento de la voluntad individual. Su causa puede ser interna o externa.


¿Por qué aparece? ¿Qué la causa?

Cualquiera que sea la causa que imposibilite la satisfacción de nuestros deseos, el resultado será el desajuste emocional que se manifiesta en forma de frustración o de conflicto, provocándonos un estado de ansiedad y poniendo en marcha mecanismo de defensa y evasión.

Todos hemos sufrido alguna vez esta emoción.  La sociedad o en entorno que nos rodea, pueden hacer que no lograr satisfacer un deseo, suponga una frustración. Los factores que la causan varían según la persona. Esto se debe a las situaciones con las que hemos convivido desde pequeños, haciendo que nos preparen ante estos factores o, en cambio, nos vuelvan más vulnerables ante ellos.

Carl Whitaker, dijo: "El potencial de frustración en general es mayor en las personas que viven en las ciudades industrializadas que aquellos que viven en sociedades primitivas, mas sencillas". Las necesidades de los que viven en una sociedad primitiva, son las primarias, por ello, es más difícil sentir frustración.

Otras veces, la frustración surge como consecuencia de factores internos impidiendo la satisfacción de ciertos motivos. La causa se debe a metas poco realistas, ser demasiado críticos con nosotros mismos (alcanzamos la meta pero no como lo habíamos deseado)...

Por último, puede venir acompañando la mano de otra persona externa. Un ejemplo es cuando sientes seguridad ante cómo estás desempeñando un trabajo, un papel... pero otra persona te dice que no lo estás haciendo bien, que no lo has hecho bien, que has o estás fracasando. Sentiremos frustración.



Tipos de frustración

  • Frustración por barrera: la persona se frustra cuando existe un obstáculo que impide alcanzar su objetivo.
  • Frustración por incompatibilidad de dos objetos positivos: la frustración aparece cuando existe la posibilidad de alcanzar dos objetivos, pero estos son incompatibles entre sí.
  • La frustración por conflicto evitación-evitación: se produce por una huida de situaciones negativas.
  • La frustración por conflicto aproximación-aproximación: aparece cuando una persona se muestra indecisa ante una situación que provoca resultados positivos y negativos en igual medida.

La frustración en los niños

Los juegos, además de tener una función lúdica o de entretenimiento, también ayudan a los niños a aprender y a madurar, a socializarse, a desarrollar valores o a pensar. Pero también aprenden a reaccionar ante situaciones que no se desarrollan como ellos quieren que sean. Los niños siempre quieren ganar, es algo normal, pero en ocasiones, cuando no ganan, responden con comportamientos inadecuados (ira, agresividad, pataletas, enfados...).

Algunas claves para ayudarles son:
  1. No debemos dejarle ganar siempre sólo por el hecho de que si no gana se enfada. ¡Error! No estamos beneficiándolo/a. Terminará pensando que las cosas serán siempre como él o ella piensa. Tampoco debemos caer en el otro extremo. Dejarle ganar alguna vez, favorece su autoconfianza y aumenta su autoestima.
  2. Ante una reacción de enfado o agresividad, lo mejor es ignorarlo/a por completo e interrumpir el juego o actividad. Y lo más importante, explicarle las consecuencias de sus malas reacciones. Después se le deja solo/a hasta que la reacción se extinga.
  3. Hay que reforzarle el proceso (del juego, actividad...) y no solo los resultados obtenidos. Recordarles todo lo que han hecho bien, aunque el resultado haya sido negativo para él o ella.
  4. Debemos permitirle que exprese su frustración cuando lo esté haciendo de forma adecuada. Hay que hablar con él/ella, preguntarle cómo se ha sentido, qué esperaba y animarle a seguirlo intentando.
  5. No solo hablamos del juego, hablamos de todas sus actividades a diario. No conviene dejarle siempre que haga lo que quiera o que se salga con la suya. Y, por supuesto, tampoco es bueno el otro extremo, un control férreo. La solución está en el equilibrio.

"Las palabras se deshicieron en medio de la nieve y el viento, dirigidas a nadie en particular, con el furor estremecido de la amargura y el agravio. Palabras estúpidas, tan exentas de significado como el viento y vacío y silbante que me rodeaba. La cólera crecía en mí. Me reconfortaba, me agitaba, expulsando el frío en una diatriba de obscenidades y lágrimas de frustración".

Joe Simpson (montañero)


Fuentes: 
www.psicoglobalia.com
www.wikipedia.com
www.psicologiainfantil.com


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